Hoy, Enrique García-Máiquez ha colgado en su blogg una traducción de Tomás Moro sobre un epigrama de la Antología Palatina, del que conocía la versión de Páladas de Alejandría. Un poema que me sirvió de inspiración para uno de los míos de La victoria en la derrota. Pues bien, acabo de abrir mi libro para releerlo y me llevo la sorpresa de que falta un verso (el 5º): cosas de las pruebas de imprenta, cómo las detesto. Les dejo el poema al completo:
DESPEDIDA DE GUIÑOL
Arriad las velas,
la compañía ya ha llegado a puerto.
El misterio se esconde tras la bruma,
mi carne se acartona por el frío.
Ahora, querida mía, puedes irte.
Regresa en la barcaza. Y continúa
jugando con tu mísero recreo
de afilar la guadaña y no dejar
títere con cabeza.
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viernes, 29 de junio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
En el Cuaderno Griego
La poeta Ana Vega ha colgado unos poemas de mi libro en su blog El cuaderno griego
domingo, 3 de julio de 2011
Un poema desechado
En estos días en los que estoy revisando mi libro para mandarlo a imprenta, me encuentro un poema que escribí hace unos cinco años y que decidí desecharlo del volumen. Lo cuelgo porque, a pesar de ser un intento fallido, tiene algo de encanto.
ODA A JUAN LUIS PANERO
Cuando leo tus versos,
Juan Luis, en la tortura de la noche,
ahogado en el humo
de las ensoñaciones,
la Muerte bien vestida se presenta.
Me pregunta si es cierto
lo que veo en el filo del cuchillo,
si es vivir ver morir
o acaso una derrota
que presagia mi sueño melancólico.
Entonces los maestros
comparecen, me piden que les brinde
por una buena vida
más allá de la muerte,
al otro lado de la luz del alba.
Tú los conoces bien:
Quasimodo, Cavafis, Luis Cernuda,
Rulfo, Pavese, Borges,
Fitgerald y Vinyoli;
todos ellos bailando con la Muerte.
La fantasmagoría
se disipa con gesto cabizbajo,
sumisos bajo el yugo
de las sombras, te nombran,
Panero, su discípulo perfecto.
Pero no queda nada,
tú lo sabes, más lejos del cristal
rayado de la copa
que anima al entusiasmo
olvidado por años de naufragios.
Las horas se dilatan
como el humo pesado de una pipa.
Un tic tac de reloj
irrumpe en la cabeza
al ritmo del tambor de las batallas.
Mas la imagen se nubla
más allá de mi espíritu indecente,
solo la sombra débil
de un cuerpo malogrado
por excesos, fantasma de sí mismo.
Y mi alma es un desierto
donde acampan jinetes de Tijuana
-sabes de quiénes hablo-
con el gatillo listo,
apuntando de frente al entrecejo.
Ya han pasado las cinco
y me empeño en manchar una hoja en blanco,
oficio de suicidas,
encajando palabras
como piezas del puzle de mis días.
Vuelvo a tu voz, tus libros
cargados de ceniza maloliente,
de espejos que reflejan
el ayer, y fantasmas
que renacen del polvo del fracaso.
ODA A JUAN LUIS PANERO
Cuando leo tus versos,
Juan Luis, en la tortura de la noche,
ahogado en el humo
de las ensoñaciones,
la Muerte bien vestida se presenta.
Me pregunta si es cierto
lo que veo en el filo del cuchillo,
si es vivir ver morir
o acaso una derrota
que presagia mi sueño melancólico.
Entonces los maestros
comparecen, me piden que les brinde
por una buena vida
más allá de la muerte,
al otro lado de la luz del alba.
Tú los conoces bien:
Quasimodo, Cavafis, Luis Cernuda,
Rulfo, Pavese, Borges,
Fitgerald y Vinyoli;
todos ellos bailando con la Muerte.
La fantasmagoría
se disipa con gesto cabizbajo,
sumisos bajo el yugo
de las sombras, te nombran,
Panero, su discípulo perfecto.
Pero no queda nada,
tú lo sabes, más lejos del cristal
rayado de la copa
que anima al entusiasmo
olvidado por años de naufragios.
Las horas se dilatan
como el humo pesado de una pipa.
Un tic tac de reloj
irrumpe en la cabeza
al ritmo del tambor de las batallas.
Mas la imagen se nubla
más allá de mi espíritu indecente,
solo la sombra débil
de un cuerpo malogrado
por excesos, fantasma de sí mismo.
Y mi alma es un desierto
donde acampan jinetes de Tijuana
-sabes de quiénes hablo-
con el gatillo listo,
apuntando de frente al entrecejo.
Ya han pasado las cinco
y me empeño en manchar una hoja en blanco,
oficio de suicidas,
encajando palabras
como piezas del puzle de mis días.
Vuelvo a tu voz, tus libros
cargados de ceniza maloliente,
de espejos que reflejan
el ayer, y fantasmas
que renacen del polvo del fracaso.
miércoles, 22 de junio de 2011
¡Milagro! He escrito un poema
No recuerdo la última vez que escribí un poema. Puede que fuera por Navidad, aprovechando los días de vacaciones, o a finales del verano pasado. No lo sé, pero no importa. Después de mucho tiempo he vuelto a escribir (ayer por la tarde) un poema o, al menos, eso pienso yo. No sé cuánto durará su vigencia: si lo desecharé en una semanas, si lo retocaré durante largos años, si servirá de borrador para un futuro poema... No lo sé, no importa. He vuelto a escribir un poema.
CORTINA DE HUMO
En la noche que evoco a mis fantasmas
me preparo una pipa y me acomodo
en una mecedora. Paladeo
entre las bocanadas y vaivenes
el humo del tabaco de Latakia,
sus intensos sabores orientales
que invocan la palabra del poeta.
Silencio. Me sumerjo en la penumbra,
en el abismo de una niebla densa
que brota de la pipa como un hilo
y empantana la estancia con su aroma.
Una apacible fumarada sella
el peso del recuerdo y de la culpa.
Aposento abrumado en la nostalgia,
cuando abro la ventana se liberan
los fantasmas que parten envueltos en el humo.
CORTINA DE HUMO
En la noche que evoco a mis fantasmas
me preparo una pipa y me acomodo
en una mecedora. Paladeo
entre las bocanadas y vaivenes
el humo del tabaco de Latakia,
sus intensos sabores orientales
que invocan la palabra del poeta.
Silencio. Me sumerjo en la penumbra,
en el abismo de una niebla densa
que brota de la pipa como un hilo
y empantana la estancia con su aroma.
Una apacible fumarada sella
el peso del recuerdo y de la culpa.
Aposento abrumado en la nostalgia,
cuando abro la ventana se liberan
los fantasmas que parten envueltos en el humo.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
DESPEDIDA DE GUIÑOL
Arriad las velas,
la compañía ya ha llegado a puerto.
El misterio se esconde tras la bruma,
mi carne se acartona por el frío.
Ahora, querida mía, puedes irte.
Regresa en la barcaza. Y continúa
jugando con tu mísero recreo
de afilar la guadaña y no dejar
títere con cabeza.
Publicado en El Alambique, 2, (2010).
la compañía ya ha llegado a puerto.
El misterio se esconde tras la bruma,
mi carne se acartona por el frío.
Ahora, querida mía, puedes irte.
Regresa en la barcaza. Y continúa
jugando con tu mísero recreo
de afilar la guadaña y no dejar
títere con cabeza.
Publicado en El Alambique, 2, (2010).
domingo, 31 de octubre de 2010
SLEEPY HOLLOW
Aquellos bosques tétricos de Nueva Inglaterra.
En los caminos se respira el miedo
al oír el galope de tu bruma.
Afilas el acero de la muerte
en busca de las almas solitarias.
Y de la mueca,
vil, de una calabaza,
encendida en la noche de los muertos,
se escucha la pregunta del destino:
-¿A dónde vas jinete sin cabeza?
En los caminos se respira el miedo
al oír el galope de tu bruma.
Afilas el acero de la muerte
en busca de las almas solitarias.
Y de la mueca,
vil, de una calabaza,
encendida en la noche de los muertos,
se escucha la pregunta del destino:
-¿A dónde vas jinete sin cabeza?
lunes, 16 de agosto de 2010
A propósito de Cesare Pavese
EN UN HOTEL DE TURÍN
Agua en el vaso,
en la mesa somníferos.
Fin de la historia.
Agua en el vaso,
en la mesa somníferos.
Fin de la historia.
domingo, 8 de agosto de 2010
GLOSA A UN POEMA PRIMERIZO
Esta es la entrada número 100 de este blog. En los comienzos no imaginaba que llegaría tan lejos; si sería capaz de escribir algo, aunque no tenga interés alguno. Para celebrar la buena andadura, he revisado el poema de la primera entrada, siguiendo los consejos de Javier Almuzara.
GLOSA A UN POEMA PRIMERIZO
He fumado las hojas de los libros,
saboreando el humo
que dejan las palabras.
Calada tras calada,
me he perdido en los sueños,
que cobijamos en los más profundo
de nuestra libertad.
No hay misterio detrás de este poema
ni claves que resuelvan un enigma.
Tan sólo unas palabras pretenciosas
en la noche en que el humo me subió
a la cabeza.
GLOSA A UN POEMA PRIMERIZO
He fumado las hojas de los libros,
saboreando el humo
que dejan las palabras.
Calada tras calada,
me he perdido en los sueños,
que cobijamos en los más profundo
de nuestra libertad.
No hay misterio detrás de este poema
ni claves que resuelvan un enigma.
Tan sólo unas palabras pretenciosas
en la noche en que el humo me subió
a la cabeza.
jueves, 17 de junio de 2010
Homenaje a Faulkner
En estos días, estoy planificando mis lecturas veraniegas. Como casi siempre por estas fechas, me propongo leer, al menos, una novela de mi amado Baroja y otra de mi querido Faulkner: dos que nunca defraudan. La última lectura que hice del norteamericano me sugirió el siguiente poema:
AS I LAY DYING
La vida es un trayecto hacia la tumba.
Un cadaver postrado en el camino
en medio de la farsa de este mundo.
El póstumo homenaje familiar,
la odisea hecha en caja de madera
que recorre el sendero de los muertos.
Un soliloquio en plena despedida,
la honra en una patética carreta.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Mala memoria
No me acordaba. Rectifico el próposito de la entrada anterior cuando digo que me gustaría dedicar un poema a Pelayo Fueyo. En verdad, ya le dediqué uno que se publicó en el nº 3 de la revista Hesperya. Aunque ahora lo escribo corregido.
LA CAÍDA
LA CAÍDA
a Pelayo Fueyo
Siempre tendré una deuda con las olas
por su envite constante hacia la roca
que me clavé una tarde de verano.
Un día no será vetusta roca
sino arena que arrastra la marea,
esponjosa caricia en mi costado
que blande la memoria del tropiezo.
Sonriendo en la cima de los cielos
me hallaré cobijado en mi alegría,
vengado con la ayuda de los mares.
Siempre tendré una deuda con las olas
por devolver la paz a mi vergüenza.
Siempre tendré una deuda con las olas
por su envite constante hacia la roca
que me clavé una tarde de verano.
Un día no será vetusta roca
sino arena que arrastra la marea,
esponjosa caricia en mi costado
que blande la memoria del tropiezo.
Sonriendo en la cima de los cielos
me hallaré cobijado en mi alegría,
vengado con la ayuda de los mares.
Siempre tendré una deuda con las olas
por devolver la paz a mi vergüenza.
viernes, 4 de diciembre de 2009
En el trabajo
Tengo la suerte de tener un trabajo poco agobiante, lo que me permite leer con asiduidad y, cuando estoy de turno de noche, corregir los poemas que voy componiendo. Esta semana me han surgido varias ideas para distintos poemas (he empezado tres, algo muy raro en mí, que soy de ritmo lento). En ocasiones, en el trabajo, me envuelvo en una larga lista de ensoñaciones a las que, poco a poco,voy dando forma de poema. Este martes me dio por divagar sobre la poesía de hoy en día: ¿qué pensaría un poeta del medievo sobre nuestra lírica actual? Así que me puse en sus huesos para responder a esta pregunta.
UN POETA MEDIEVAL, YA SEA JUGLAR O TROVADOR -O AMBOS POR QUÉ NO-, SE RETUERCE LOS HUESOS - O LO QUE QUEDE DE ÉL- EN SU TUMBA, ANTE EL PANORAMA QUE OFRECE LA POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO XXI; O TAMBIÉN VALDRÍA TITULARLO, SENCILLAMENTE, DESPUÉS DE LEER A JULIO MARTÍNEZ MESANZA.
No duermo en una tierra de leyendas
ni tampoco de nobles caballeros.
Salvar a la princesa de la torre
es misión de unos pocos elegidos
que son pasto del polvo y del silencio.
No hay laurel para el héroe de esta época
ni poetas que canten sus hazañas.
(Creo que no nos deja muy bien, ¿no creéis?)
UN POETA MEDIEVAL, YA SEA JUGLAR O TROVADOR -O AMBOS POR QUÉ NO-, SE RETUERCE LOS HUESOS - O LO QUE QUEDE DE ÉL- EN SU TUMBA, ANTE EL PANORAMA QUE OFRECE LA POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO XXI; O TAMBIÉN VALDRÍA TITULARLO, SENCILLAMENTE, DESPUÉS DE LEER A JULIO MARTÍNEZ MESANZA.
No duermo en una tierra de leyendas
ni tampoco de nobles caballeros.
Salvar a la princesa de la torre
es misión de unos pocos elegidos
que son pasto del polvo y del silencio.
No hay laurel para el héroe de esta época
ni poetas que canten sus hazañas.
(Creo que no nos deja muy bien, ¿no creéis?)
sábado, 31 de octubre de 2009
Un poema para la noche de difuntos
ALEJÁNDOME DEL CORRELATO OBJETIVO
Yo, que he visto a la muerte muy de veras
en la piel amarilla de mi abuelo,
tumbado sobre el lecho y a la espera
de partir con el máximo silencio;
yo, que he visto a la muerte entre los huesos
del cuerpo devorado de mi padre
por las huestes del cáncer del infierno,
un combate de fuerzas desiguales;
yo, que he visto la muerte de mi abuela,
y en mis brazos sentí su último aliento,
con el rictus pacífico y sin queja
del que arriba en el reino de los cielos;
yo, que he visto a la muerte tan de cerca,
acampada a la puerta de mis días,
no mostraré respeto cuando vuelva.
Sin lágrimas será mi bienvenida.
Yo, que he visto a la muerte muy de veras
en la piel amarilla de mi abuelo,
tumbado sobre el lecho y a la espera
de partir con el máximo silencio;
yo, que he visto a la muerte entre los huesos
del cuerpo devorado de mi padre
por las huestes del cáncer del infierno,
un combate de fuerzas desiguales;
yo, que he visto la muerte de mi abuela,
y en mis brazos sentí su último aliento,
con el rictus pacífico y sin queja
del que arriba en el reino de los cielos;
yo, que he visto a la muerte tan de cerca,
acampada a la puerta de mis días,
no mostraré respeto cuando vuelva.
Sin lágrimas será mi bienvenida.
viernes, 24 de julio de 2009
LA PLAYA
Carreras por la arena,
el susurro del mar en el oído
y el frío del otoño
nos abrazó con fuerza sin dañarnos.
La luna de testigo
envidiaba el momento.
Pisadas en la playa,
huellas que permanecen en la historia
por más que la marea las sepulte.
Publicado en Hesperya, 7, (2008).
el susurro del mar en el oído
y el frío del otoño
nos abrazó con fuerza sin dañarnos.
La luna de testigo
envidiaba el momento.
Pisadas en la playa,
huellas que permanecen en la historia
por más que la marea las sepulte.
Publicado en Hesperya, 7, (2008).
domingo, 5 de julio de 2009
MICENAS

No sé lo que sintió Heinrich Schliemann al descubrir las tumbas reales de la Acrópolis de Micenas. A mí, al traspasar la "Puerta de los leones", me sugirió lo siguiente:
LA TUMBA DE AGAMENÓN, REY DE MICENAS
He llegado hasta aquí, por el sendero
que atraviesa la luz de la memoria,
en busca de la pócima del tiempo
que otorgue gravedad a mi persona.
Me rindo a la belleza de mis obras,
aquellas que protegen los leones
del ataque furioso de las hordas
que encabeza el olvido de los hombres.
Y, con fastuosidad, alzo en mi nombre
la sepultura digna de mi cuerpo,
que dé reposo a este anciano regio
de esta vida dorada por los dioses.
Aquí, con esta máscara en el rostro,
alcanzaré la eternidad, bien pronto.
jueves, 25 de junio de 2009
Después de tanto tiempo
a partir de Diego Vasallo
Después de tanto tiempo
me he encontrado
contigo.
Ojos brillando otra vez -son los míos-
que ilumina tu reostro:
hogar de la sonrisa,
madriguera del beso
infinito en el tiempo,
guarida de la luz
que se encierra en tus párpados.
Después de tanto tiempo
me he encontrado
en tus ojos dormidos.
de Fábula de fuentes, 2006.
Después de tanto tiempo
me he encontrado
contigo.
Ojos brillando otra vez -son los míos-
que ilumina tu reostro:
hogar de la sonrisa,
madriguera del beso
infinito en el tiempo,
guarida de la luz
que se encierra en tus párpados.
Después de tanto tiempo
me he encontrado
en tus ojos dormidos.
de Fábula de fuentes, 2006.
martes, 23 de junio de 2009
Pausa
He fumado las hojas de los libros
saboreando el humo
que dejan las palabras.
Calada tras calada,
me he perdido en los sueños imposibles
que cobijamos en lo más profundo
de nuestra libertad.
Publicado en Hesperya, 5, (2007).
saboreando el humo
que dejan las palabras.
Calada tras calada,
me he perdido en los sueños imposibles
que cobijamos en lo más profundo
de nuestra libertad.
Publicado en Hesperya, 5, (2007).
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