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lunes, 30 de marzo de 2015

Isla, de R. S. Thomas



ISLAND

I would still go there
if only to await
the once-in-a-lifetime
opening of truth´s flower;

if only to escape
such bought freedom, and live,
prisoner of the keyless sea,
on the mind´s bread and water.

R. S. Thomas

lunes, 5 de mayo de 2014

La era de los poetas menores se acerca

  

      La era de los poetas menores se acerca. Adiós 
Whitman, Dickinson, Frost. Bienvenidos aquellos
cuya fama jamás traspasará la frontera de vuestros
familiares cercanos, y tal vez un par de buenos amigos
congregados después de la cena ante una jarra de
áspero vino tinto... mientras los niños se caen de sueño
y se quejan del ruido que haces al revolver los cajones
buscando tus viejos poemas, temeroso de que tu
mujer los haya tirado a la basura después de la última
limpieza general.
    Está nevando, dice alguien que se ha asomado 
a la oscuridad de la noche, pero también él se vuelve
hacia ti mientras te preparas para leer, con gesto algo
teatral y las mejillas enrojecidas, ese largo y divagante
poema de amor cuya estrofa final (que desconoces) se
ha perdido sin remedio.

                                                 Sobre un poema de Aleksandar Ristovic


Charles Simic, El mundo no se acaba, ed. de Jordi Doce, Madrid, Vaso roto, 2013.

viernes, 25 de abril de 2014

Eurídice a Orfeo: de Leighton a Browning




       EURÍDICE A ORFEO
UN CUADRO DE LEIGHTON

¡Dame tan sólo a mí esa boca, esos ojos, esa frente!
Una vez más consiente que me absorban. Una mirada más
que me unirá a su seno para siempre: no saldré
de este fulgor, por más que espere oscuridad en torno.
¡Cuida de mí de nuevo en ese límite
de la inmortal mirada!, todo horror que fue,
su olvido, y todo pánico que venga,
su afrenta. Ni pasado ni futuro tengo:¡mírame!




Robert Browning, La licencia y el límite, trad. de Carlos Jiménez Arribas, Barcelona, DVD ediciones, 2005.

miércoles, 12 de marzo de 2014

"Una ardiente bruma", de Lorenzo Oliván

UNA ARDIENTE BRUMA

Emily Dickinson


Te vestías de blanco
jugando a ser metáfora de ti,
dando cuerpo a la niebla hecha jirones
por la que discurrías.
Te vestías de un blanco sin historia,
porque en tu vida todo estaba aún
por escribir y tú misma eras página
absorta en la inminencia.
Te vestías de un blanco fragilísimo:
el color del que un día nada ve
por llevar, tembloroso, en su interior
un exceso de luz.

Cualquier persona al uso suponía
que entre cuatro paredes encerrabas
un alma tibia, sin devastaciones,
tú que sabías del horror más íntimo,
que amabas la belleza más voraz
y aquella soledad de estar con todo.

Contra el decir que traza huecos gestos
y la existencia gris, desposeyéndose;

contra la rancia fe del que no duda 
y la razón armada de razón,
fantasma o niebla, ven y hazme olvidar
los Higginson de siempre. Entra en el blanco
silencio del papel. Háblame. Escucho.
Sólo atento a tu ardiente bruma al fondo.

                    de Libro de los elementos

lunes, 5 de noviembre de 2012

Luis Cernuda

Tal día como hoy, de 1963, moría uno de los poetas con los que descubrí el placer de la poesía: Luis Cernuda. Valga este poema suyo como homenaje.

Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
Jugueteando tal un animalillo en la arena
O iracundo como órgano tempestuoso;

Te lo he dicho con el sol,
Que dora desnudos cuerpos juveniles
Y sonríe con todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
Frentes melancólicas que sostienen el cielo,
Tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
Leves caricias transparentes
Que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
Vida luminosa que vela un fondo de sombra;

Te lo he dicho con el miedo,
Te lo he dicho con la alegría,
Con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta;
Más allá de la vida
Quiero decírtelo con la muerte,
Más allá del amor 
Quiero decírtelo con el olvido.

sábado, 20 de octubre de 2012

REMEDIA AMORIS I

Día completito: partidito de pádel (derrota bochornosa, no se puede jugar tan temprano), comida y paseo por Gijón, tarde en la biblioteca del Fontán con Skinner y Pinker, lavado de automóvil y vuelta para casa. Y no sé por qué me vienen a la mente estos versos de Julio Martínez Mesanza.


REMEDIA AMORIS I

Amigos, el amor me perjudica:
no permitáis que caiga nuevamente.
Podemos emprender una campaña
o el estudio de textos olvidados:
algo que me mantenga distraído.
No me habléis de la dulce voz de aquella
ni del hermoso talle de esa otra.
Quemad todo retrato, ensordecedme,
poned sus armas en mis propias manos.
Si sé el secreto, su poder se extingue:
ellas son incapaces de ternura.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Tres seguidillas de Juan Antonio González Romano

IMITACIÓN DE CATULO

Déjame que te bese
mil veces más
y que cuando termine
vuelva a empezar.
   Pero te advierto:
siempre pierdo la cuenta
cuando te beso.


          *

Esta tarde aburrida
del mes de marzo,
no sé de qué escribir,
mejor me callo.
    Con mi silencio
he compuesto una nada
de siete versos.

           *

Como el maestro Berceo
me apañaría
con un vaso de vino
por mi poesía.
     Son tiempos malos:
no hay ningún tabernero
que acepte el trato.

                  de Señales de vida


Juan Antonio González Romano, Señales de vida, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2009.

domingo, 15 de enero de 2012

"Escogiendo un lector", de Ted Kooser

A sugerencia de "gatoflauta":

ESCOGIENDO UN LECTOR

En primer lugar, me gustaría que fuera guapa,
y que caminara cuidadosamente sobre mi poesía
en el momento más solitario de la tarde,
su cabello por el cuello húmedo todavía
de lavárselo. Debería llevar puesto
un impermeable, uno viejo, sucio
por no tener bastante dinero para llevarlo al tinte.
Sacará las gafas, y allí,
en la librería, hojeará
mis poemas, luego pondrá el libro
en la estantería. Y se dirá a sí misma:
"Por este precio, puedo llevar
mi impermeable a la tintorería". Y lo hará.


                                       Ted Kooser
                                       Traducción de Hilario Barrero


Hilario Barrero, Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2011.

sábado, 3 de diciembre de 2011

martes, 20 de septiembre de 2011

Un buen poema de Antón García

Termino de leer La mirada aliella, un buen libro de poemas. Ya conocía buena parte de la obra de Antón García, a destacar la novela Díes de muncho. Mucho he disfrutado leyendo esta antología: los temas y motivos son muy cercanos a mi poética. 

11  DE XINERU DE 1976
                                        Oficio de suicidas, intentar retener
                                                                                la huella de la luz en sílabas de sombra
                                                                                                       Juan Luis Panero 


Bien raru ye esti oficiu al que te garres
cola certeza del llabor inútil,
si sabes qu´un poema siempre ye
llerza, y un revólver aviáu pal xuegu
de la muerte, y una tonga proxectos
onde dexes los sueños y los años
poniendo nes palabres tol ardor
de la vida, como si elles te dieren
lo que nun tienes: esa certidumbre
que poco a poco esguila de los didos
y cai sobre los díes sin qu´importe.
Si acasu dexarás constancia d´ello
igual qu´otrora, y col mesmu esfotu
col que sientes tranquilu na terraza
d´un café mientres pasen escaecíos
la mañana, l´olvidu y bien de xente.

Un xuegu qu´imperceptible nos vacia
l´alcordanza y nos dexa repetida-
mente´l poema-borrayu de los díes.


Antón García, La mirada aliella, introducción de Araceli Iravedra, Gijón, Trea, 2011.
 

martes, 29 de marzo de 2011

LAS PIPAS, de Francisco Díaz de Castro

De entre los libros que tengo sobre el atril, me está sorprendiendo de manera gratificante Material para nunca, de Francisco Díaz de Castro. Poco conocía de su trayectoria poética, no así de su buen quehacer crítico. Reune en este volumen una buena selección de su obra que, sin grandes aspavientos, va encontrando el sitio que le corresponde en la poesía española contemporánea. Un libro que me está dejando muy buenas sensaciones. Con  poemas como "Las pipas", Francisco Díaz de Castro me ha provocado un flechazo hacia sus versos.

Mi colección particular


LAS PIPAS

Con el paso del tiempo impone la experiencia
la creciente y extraña sensación
de que es sólo presente cuanto ansías.
No nutres ilusiones y asustan cualquier cambio
y cualquier novedad que el futuro proponga.
Basta con dominar las situaciones.

Hasta dejas de ser coleccionista.
Por poner un ejemplo convincente,
la colección de pipas la das por terminada.
Todo el que fuma en pipa,
aunque vaya ampliando el repertorio,
es más asiduo de las conocidas.
Las pipas nuevas de barniz intacto
son siempre imprevisibles
a la hora de atacarlas:
ni dimensión, ni forma ni dibujo
permiten que calcules cómo van a tirar.
Por eso la costumbre recomienda,
para que no te amargue su sabor,
no prodigar esfuerzos,
centrarse en unas pocas que sean suficientes,
aculotarlas bien, hacerlas a tu boca.

Se ha pactado con ellas en silencio.
Ellas dejan pensar mientras van consumiendo
la mezcla que se aviene a cada una.
Sabes cómo respiran, conoces sus caprichos
y el aroma que emanan al usarlas.
Para la intimidad prefiere el brezo:
las de espuma deslumbran a la gente
pero son más bien frías y tienden a apagarse.
Las pipas bien tratadas te permiten
una promiscuidad que no las daña
si sabes alternarlas con el ritmo adecuado.
Acaricias tranquilo sus curvas conocidas,
responden a tus manos con calor,
te miran con sus ojos
quemados por el fuego que alimentas,
y cantan para ti sus almas que crepitan.

Están todas marcadas por tus dientes.
En cuanto las enciendes cada una te pide
la fuerza de succión que necesita
para hacerte feliz. Y cuando tú te mueres
nadie te sustituye:
las pipas de los muertos no se fuman.

Francisco Díaz de Castro, Material para nunca, Sevilla, Renacimiento, 2011. 

martes, 25 de enero de 2011

ACLARACIÓN DE INTENCIONES, de Javier Salvago

No era la gloria, porque yo en la gloria
qué pinto. Ni siquiera era la fama.
Siempre fui tímido y le tuve siempre
un cierto horror al público y las cámaras.

Tampoco el oro, porque el oro exige
otra estrategia y otras artimañas.
-Mi ambición es llegar a no tener
más ambiciones que las necesarias-.

A estas alturas, si me asomo al fondo,
presiento que quizás lo que buscaba
era escribir, sobre mi propia vida,
mi versión de la vida retirada.

Javier Salvago, Volverlo a intentar, Sevilla, Renacimiento, 1989.

martes, 4 de enero de 2011

EL NAUFRAGIO DEL DEUTSCHLAND, de G. M. Hopkins

           VIII

Ahora sí se sabe.
Con palabras mejores o peores estallamos un día.
Cómo chorrea jugosa una ciruela
al morderle la carne. El hombre, en un relámpago,
destila hasta los bordes su jugo amargo o dulce.
Últimos o primeros, al héroe del Calvario,
al pie de Cristo, no preguntes cómo,
si a sabiendas o no, marchan los hombres.

G. M. Hopkins, Poemas, trad. de José Julio Cabanillas, Sevilla, Renacimiento, 2001.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Teoría de la culpa, de Francisco Alba

Tengo pocos caprichos en cuestiones bibliófilas; uno de ellos era conseguir un ejemplar de Teoría de la culpa (1995), el primer poemario de Francisco Alba. Me ha costado muchos años obtenerlo y, gracias a la colaboración de un amigo, por fin forma parte de mis anaqueles.  A pocos poetas respeto tanto como a Francisco Alba y no comprendo el poco reconocimiento que tienen su escasa, pero, a la vez, enorme obra. A mi me parece unos de los poetas asturianos más lúcidos e inteligentes; aunque si habría que utilizar un calificativo para definir a este poeta, ese sería "sabio". Para ser un "primer libro" demuestra una madurez incontestable y un dominio del oficio sólido, combinando poemas de una intensidad solemne con otros de carácter lúdico. De los muchos poemas memorables, me quedo con el siguiente:


                                LA LONGITUD DE LA MUERTE

                                                             También los muertos morirán un día.
                                                                                                              Unamuno 
                                   
                           No habláis ya de mi ausencia como si fuera un
                                muerto.
                           Mi nombre ya no existe ni tampoco mi tumba.
                           (No hay timbales que retumben donde estoy
                           ni trompetas que puedan despertarme).
                           Rehacer sería más fácil el mundo con un soplo
                           que juntar en las manos lo que he sido.
                           Estoy más allá de la putrefacción
                           y de los símbolos. 

Francisco Alba, Teoría de la culpa, Oviedo, Colección Texu, 1995.
  

domingo, 12 de diciembre de 2010

VENCIDOS, de Isabel Viñuela

Puras exhalaciones, los caballos sin freno:
pura sangre erizada en oleaje de crines
que, despeinadas, caen en la marea del sueño.

Sorda duerme la noche ofreciendo la espalda
sin saber que respira polvo, sudor y hierro.

Cascos, cascos aplastan la viva flor de piedra.

Jinetes abrasándose en el polen de fuego
sueltas llevan las riendas al despuntar el alba
y vencidos regresan por el túnel del tiempo.


Isabel Viñuela, Entre dos luces, Oviedo, Biblioteca de Oliver, 1986.

lunes, 29 de noviembre de 2010

YO, A MI CUERPO, de Domingo Rivero

¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?
¿Por qué con humildad no he de quererte,
sin en ti fui niño y joven, y en ti arribo,
viejo, en las tristes playas de la muerte?

Tu pecho ha sollozado compasivo
por mí, en los rudos golpes de mi suerte;
ha jadeado con mi sed, y altivo
con mi ambición latió cuando era fuerte.

Y hoy te rindes al fin, pobre materia,
extenuada de angustia y de miseria.
¿Por qué no te he de amar? ¿Qué seré el día

que tú dejes de ser? ¡Profundo arcano!
Sólo sé que en tus hombros hice mía
mi cruz, mi parte en el dolor humano.

Domingo Rivero, Yo, a mi cuerpo, Barcelona, Acantilado, 2006.

jueves, 18 de noviembre de 2010

PANICEIROS, de Xuan Bello

Conozo un país onde´l mundu llámase
Zarréu Grandiella Picu la Mouta Paniceiros

Un mundu que  perdeú l´aldu los caminos
Xerusalén llevantao na palma la mano d´un nenu

Un mundu que yera altu luminosu esbeltu
Naciente y fonte y vocación de ríu

Onde los homes callen y el silenciu ye renuncia
Onde escaecimos el ser Onde claudicamos

Un país onde la casa cai cai l´horru la ponte
El molín la ilesia l´home tamién cai

Onde la mirada yera pura cenciella
la xaceda que dexara la nube en cielu

Onde namás nos queda la memoria
corrompida de la infancia La nuesa soledá

L´abandonu de nueso 
                         
                                    de Los nombres de la tierra

Xuan Bello, Ambos mundos (1988-2009), Trabe, Oviedo, 2010.

viernes, 5 de noviembre de 2010

RETRATO DE UN POETA ROMÁNTICO, de Juan Luis Panero

Hay algo suave, casi femenino, en su rostro
-Keats o Hölderlin-, pese a la barba rubia
y a la firmeza que dibujan sus dos manos cruzadas.
Entra, por la ventana abierta, la luz de un paisaje,
verde y dorado, que ahora no ve, pero que conoce,
escrutadora mirada alerta, recorriendo el mundo,
reteniendo sonidos, formas, colores de otras tierras.
Sensualidad gozada, íntima pureza,
en un marco de caballos, caminos, despedidas,
cuerpos desnudos de hombres y mujeres
y más viajes, pieles, pólvora y sables
-Byron o von kleist-, guerreros derrotados.
Fragilidad aparente y acero que aún hiere,
signos de la poesía, afirmación que niega,
vaho de los sueños en el espejo de la nada.

Juan Luis Panero, Antes que llegue la noche, Barcelona, Península, 1986.

martes, 19 de octubre de 2010

Retornan de la guerra los soldados...

Leo en el periódico la noticia  del repliegue definitivo de Bosnia Herzegovina por parte del contingente español, tras 18 años de ocupación en el país balcánico en la misión más larga de todas las llevadas por las Fuerzas Armadas Españolas. Nos sé por qué, pero al instante me acuerdo de unos versos de A. E. Housman:

Retornan de la guerra los soldados
con el botín de la ciudad tomada.
Aquí no se permite hacer preguntas:
habéis vuelto y os quedaréis.

Ha llegado la paz, no habrá más guerras.
Sé bienvenido tú, sed bienvenidos todos.
Vuestros caballos pacerán el trébol
y en el establo colgarán las bridas.

No vendrán más inviernos ateridos,
primaveras en las trincheras sucias,
veranos llenos de sudor y luchas
por el Emperador o por el Rey.

Que descanse el corcel, la brida oxídese,
Reyes y Césares se ahorren vuestras pagas.
Soldado siéntate y descansa
por siempre en las tabernas de la noche.



A. E. Housman, 50 poemas, trad. de Juan Bonilla, Sevilla, Renacimiento, 2006.

domingo, 10 de octubre de 2010

FRONTERA DE MADRID, de Fernando Lanzas

Desde esta otra ventana yo contemplo
la violencia del norte en las praderas
arrasadas de octubre; la frontera
que mañana quizá será autopista
y que es hoy como campo de batalla,
tierra de nadie, orilla de este mundo.

No hay nada entre la tapia que amuralla
el Pardo y su ciudad, ayer pohibida,
con sus impenetrables encinares
y ruinas de olivares polvorientos,
y este barrio final, donde viviendas
de las que dicen unifamiliares,
altas torres y un zoco de verbena
conviven en un caos inconcluso
en que el gato salvaje merodea
y patrullan las motos en bandadas.

Por allá cruza el tren, hacia la sierra,
aullando a las chabolas insolentes
de ese extraño lugar que llaman "Pitis".
Tras él queda el silencio, y un revuelo
de polvo y de pedazos de papel.
Acaso grita un niño. Las farolas
se alumbran a este lado, y a lo lejos
alguien enciende fuego.

Fernando Lanzas, El frente de Madrid, Sevilla, Renacimiento, 1993.