Esta vez Francisco Alba no ha tardado más de una década en sacar nuevo libro de poemas, tan solo han transcurrido cinco años desde el último, aunque eso no haya sido suficiente para apaciguar las ansias de nuevos poemas de sus lectores. Desde El contrario (Pre-Textos, 2008), Francisco Alba se había mostrado como una de las voces más singulares, reflexivas y auténticas de la poesía española; ahora, con Masa crítica (Vaso Roto, 2013) se ha asentado definitivamente. En este nuevo título presenta un nuevo cariz a su quehacer poético; una poesía menos lírica, en la que el discurso se manifiesta entrecortado por un sinfín de referencias eruditas, pero que mantiene su voz característica: la de un discurso filosófico y serio que se esconde tras una ligera ironía desesperada. Tras leer Masa crítica, uno se puede preguntar si Francisco Alba es poeta, o filósofo, o historiador, ¿o todo por qué no? Sin duda, este nuevo libro dará mucho que hablar. Les dejo con un poema:
ELEVACIÓN
El Nuevo Testamento y la bomba de hidrógeno
pasan por el escáner.
Porque la vida humana es de tal forma
que cualquier cosa puede sucedernos.
Un parásito vive en tu cerebro
y te empuja al suicidio o te enamoras.
El ascensor extraño baja a la planta -3
del garaje del centro comercial.
Desciende mudo al reino de los muertos
abajo abajo al reino de las sombras.
Dante busca debajo de los coches.
Ha perdido a Virgilio.
Las almas de nosotros consumidores ascienden
hacia las claraboyas, suspirando.
Nos impulsan las alas del murciélago
y un deseo de mar aprendido en el cine.
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lunes, 25 de febrero de 2013
jueves, 30 de diciembre de 2010
Teoría de la culpa, de Francisco Alba
Tengo pocos caprichos en cuestiones bibliófilas; uno de ellos era conseguir un ejemplar de Teoría de la culpa (1995), el primer poemario de Francisco Alba. Me ha costado muchos años obtenerlo y, gracias a la colaboración de un amigo, por fin forma parte de mis anaqueles. A pocos poetas respeto tanto como a Francisco Alba y no comprendo el poco reconocimiento que tienen su escasa, pero, a la vez, enorme obra. A mi me parece unos de los poetas asturianos más lúcidos e inteligentes; aunque si habría que utilizar un calificativo para definir a este poeta, ese sería "sabio". Para ser un "primer libro" demuestra una madurez incontestable y un dominio del oficio sólido, combinando poemas de una intensidad solemne con otros de carácter lúdico. De los muchos poemas memorables, me quedo con el siguiente:
LA LONGITUD DE LA MUERTE
También los muertos morirán un día.
Unamuno
No habláis ya de mi ausencia como si fuera un
muerto.
Mi nombre ya no existe ni tampoco mi tumba.
(No hay timbales que retumben donde estoy
ni trompetas que puedan despertarme).
Rehacer sería más fácil el mundo con un soplo
que juntar en las manos lo que he sido.
Estoy más allá de la putrefacción
y de los símbolos.
Francisco Alba, Teoría de la culpa, Oviedo, Colección Texu, 1995.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Un poema memorable de Francisco Alba
Sin duda, el siguiente poema es de los mejores publicados durante el año 2008.
In God We Trust
parcere subiectis et debellare superbos
Virgilio
Rogad a Dios por el soldado López
que cayó reventado por la bomba
a la orilla del Tigris
como cayó en Germania
el legionario hambriento
rodeado de árboles y frío
en el desatre de Quintilio Varo.
Soldado de la 101º Aerotransportada
con base en Fort Campbell (Kentucky)
y de la Legio XII Fulminata
Un mismo símbolo de fuerza: el águila.
Mascando chicle
o regaliz de Acaya farfullaban
en inglés o latín escuetas órdenes.
No querían morir.
El Capitolio,
la curva de su bóveda imponente.
Mirad los templos de Minerva y Júpiter
coronando la Urbe milenaria.
Ese reflejo pétreo del poder,
la austera geometría. Los magnates
los mandan como ovejas a la carnicería
hablándoles de Lincoln,
de Escipión y la guerra de Cartago.
Su sagrada misión: civilizar.
Allí donde esté el Mal llegan las águilas.
En cada intervención los protegían
Marte y el Dios cristiano.
Confundidos
en los gélidos bosques de Germania
o en las ardientes arenas del Golfo Pérsico
recordaban el juego del amor
aprendido deprisa en un burdel.
A miles de kilómetros de casa
cachorros de centauro,
cayeron maldiciendo su bandera.
Al Orco descendieron, indignados.
Francisco Alba, El contrario, Valencia, Pre-Textos, 2008.
In God We Trust
parcere subiectis et debellare superbos
Virgilio
Rogad a Dios por el soldado López
que cayó reventado por la bomba
a la orilla del Tigris
como cayó en Germania
el legionario hambriento
rodeado de árboles y frío
en el desatre de Quintilio Varo.
Soldado de la 101º Aerotransportada
con base en Fort Campbell (Kentucky)
y de la Legio XII Fulminata
Un mismo símbolo de fuerza: el águila.
Mascando chicle
o regaliz de Acaya farfullaban
en inglés o latín escuetas órdenes.
No querían morir.
El Capitolio,
la curva de su bóveda imponente.
Mirad los templos de Minerva y Júpiter
coronando la Urbe milenaria.
Ese reflejo pétreo del poder,
la austera geometría. Los magnates
los mandan como ovejas a la carnicería
hablándoles de Lincoln,
de Escipión y la guerra de Cartago.
Su sagrada misión: civilizar.
Allí donde esté el Mal llegan las águilas.
En cada intervención los protegían
Marte y el Dios cristiano.
Confundidos
en los gélidos bosques de Germania
o en las ardientes arenas del Golfo Pérsico
recordaban el juego del amor
aprendido deprisa en un burdel.
A miles de kilómetros de casa
cachorros de centauro,
cayeron maldiciendo su bandera.
Al Orco descendieron, indignados.
Francisco Alba, El contrario, Valencia, Pre-Textos, 2008.
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