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jueves, 21 de julio de 2016

"Artículos", de Augusto Assía


Extraído de "Chesterton, cruzado de la fe":

Muchas de sus frases y de las incidencias de sus controversias se han convertido ya en leyenda que el pueblo transmite de boca en boca. Un día debatía por la radio con un poeta defensor del verso libre, que ni le acusó de no entender la nueva métrica.
-Verso libre -respondió G. K. Chesterton- no es una nueva métrica, del mismo modo que dormir al raso no es una nueva métrica, del mismo modo que dormir al raso no es una nueva forma de arquitectura.
-Pero no podrá usted negar -objeto el poeta- que es una revolución en la forma literaria.
-El verso libre es una revolución, respecto a la forma literaria, igual que el comer carne cruda es una revolución respecto al arte de la cocina -replicó Chesterton.

Augusto Assía, Artículos, La Voz de Galicia, Biblioteca Gallega, 2002.
 

sábado, 31 de enero de 2015

Pequeños placeres

Momentos inesperados que me colman de placer: como rescatar ejemplares olvidados, con la cubierta descolorida por el tiempo, en los almacenes de las librerías.


Time present and time past
Are both perhaps present in time future,
And time future contained in time past.

T. S. Eliot, Four quartets, Faber & Faber, London, 1988.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Embarazosas explicaciones



  -¿Podéis..., podéis sentaros? -preguntó Scrooge, mirándolo dubitativamente.
  -Puedo hacerlo.
  -Hacedlo, pues.
  Scrooge formuló la pregunta porque dudaba de que espectro tan transparente pudiera estar en condiciones de ocupar asiento, y comprendió que si eso no fuera posible daría lugar a embarazosas explicaciones.

Charles Dickens, Canción de Navidad, trad. de A. Pereda, Sarpe, Madrid, 1984.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Hat trick



-The Rattle Bag, ed. by Seamus Heaney and Ted Hughes, Faber and Faber, London, 1982.
-The Oxford Book of Twentieth-Century English Verse, ed. by Philip Larkin, Oxford University Press,  London, 1975
-The Penguin Book of Contemporary Verse, ed. by Kenneth Allott, Penguin Books, London, 1974.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Presentación de "Lo que dejan los días", de Pablo Núñez

El próximo lunes, 15 de septiembre, a las 19:30 horas, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, se presentará el primer poemario de Pablo Núñez (Langreo, 1980), Lo que dejan los días que obtuvo XII Premio de poesía Dionisia García. En el acto intervendrá el profesor José Luis García Martín.


Detrás de muchas horas de lectura, desde una buena elección al escoger sus maestros, y con un verso sosegado pero sin falto de emoción, Pablo Núñez teje un discurso propio en el que no se aprecian las deficiencias propias de un primer poemario. Lo que dejan los días es uno de esos libros escritos por un autor que entiende que la poesía no es una carrera al sprint, sino una prueba de fondo; que escribe cuando tiene la necesidad de hacerlo, sin prisas, y no por el mero hecho de publicar. Unos versos que nos hablan de la vida como estos que abren el volumen:

VIDAS

Nace un hombre y comienza a nacer el mundo.
Mundos naciendo y muriendo a cada instante.
Todo son visiones, todo amanecer y anochecer
de imágenes del día nuevo o ya pasado.

Un camino que contiene todos los caminos.
Un hombre que es todos los hombres.
Una palabra en el bosque más silencioso
que se haya conocido nunca.

Es decir, la mar que vuelve y vuelve sin dejar de irse.
La prolongación perpetua de nosotros mismos.

Pablo Núñez, Lo que dejan los días, Universidad de Murcia, Murcia, 2014. 

domingo, 20 de julio de 2014

Verano bajo la lluvia: lecturas.

A mal tiempo, buena cara. En apenas ocho días, con un tiempo poco veraniego, he comprado más libros que en lo que llevaba de año.


miércoles, 7 de mayo de 2014

La intimidad del poeta



"No acabo de entender a esos tipos que van de universidad en universidad dando charlas y contando cómo escriben sus poemas: es como ir por ahí contándole a todo el mundo cómo le haces el amor a tu mujer."
              Philip Larkin





Philip Larkin, Poesía reunida, ed. de Damián Alou, trad. de Damián Alou y Marcelo Cohen, Barcelona, Lumen, 2014.

lunes, 24 de marzo de 2014

JILL, de Philip Larkin

A veces, sin saber muy bien cómo, el libro que quieres leer y ni siquiera sabes de su existencia te está esperando, escondido entre un montón. El día que surge el milagro es para recordarlo. El pasado viernes en una de las librerías de viejo de mi ciudad, rebuscando en entre un montón de libros me llamó la atención un ejemplar de Jill, de Philip Larkin. Desconocía por completo la obra novelística de este autor, que siempre me ha resultado simpático por esa cara de chiste que tenía. Enseguida eché un vistazo a la contraportada y, tratándose de su primera novela, escrita con 21 años, y que retrata la vida de un estudiante de provincias en el Oxford de los años de la II Guerra Mundial, no dudé en llevármelo. Por lo que he visto por encima, la novela parece bastante entretenida; tiene su gracia, como el rostro de su autor.


Philip Larkin, Jill, trad. de Marcelo Cohen, Barcelona, Lumen, 1990.

lunes, 23 de julio de 2012

De segunda mano

El domingo en el rastro del Fontán compré de segunda mano Segunda mano, de Víctor Botas. 

Esto no es una fiel antología de textos más o menos venerables, more universitario. Mis veleidades eruditas -por otra parte nunca del todo claras- hace tiempo que duermen en un polvoriento anaquel de la Universidad. Esto es -así lo espero- un libro vivo y, sobre todo, un libro mío: sólo habla de mí. Con él no pretendo sino recuperar ciertos poemas (ya irán viniendo otros) que, por razones bastante misteriosas, siempre me produjeron la sensación de haberme sido pisados por sus autores. Por lo tanto, es, también un libro vengativo: ahora les doy una segunda mano a estos poemas que, en algunos casos, ya eran de segunda mano (porque yo -que me perdonen los muchos sabios de mi generación- no consigo entender nada de chino, descifro el griego peor que malamente y en el latín me muevo con torpeza de pato entre amapolas); los reescribo a mi modo, y se los birlo así a los Horacio, a los Li Po,a los Donne..., y santas pascuas.
La felicidad, en ocasiones, lejos de ser una virtud, no es más que una impotencia.

 Víctor Botas
Oviedo, 8 de septiembre de 1981


Víctor Botas, Segunda mano, Gijón, Ediciones Noega, 1982.

viernes, 10 de febrero de 2012

DONDE SE GUARDAN LOS LIBROS, de Jesús Marchamalo

Decía Borges que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca. En Donde se guardan los libros (Siruela, 2011), Jesús Marchamalo nos introduce en los paraísos particulares de una veintena de escritores españoles contemporáneos. De las bibliotecas desbordadas por libros y fetiches de todo tipo como son las de Savater, Trapiello o Luis Alberto de Cuenca, a las estrictamente ordenadas de Pérez-Reverte, Gamoneda y Vargas Llosa; pasando por las elegantes y recogidas de Carmen Posadas y Clara Janés, hasta la más famosa y que sirve de modelo para las revistas de decoración de Javier Marías. Todos ellos nos hablan de sus libros preferidos, de sus lecturas de juventud, de alguna edición rara o curiosa a la que le han cogido cariño, de los avatares que ha sufrido su biblioteca... En fin, nos enseñan su paraíso: el lugar donde descienden las musas, el taller del escritor. Acompañando al texto, un centenar de fotografías ilustran al lector curioso la pulcritud o el desorden, los libros destacados y los singulares objetos en forma de figurillas, fotografías o pisapapeles que adornan los estantes. Un libro, en definitiva, para los amantes de las bibliotecas.

miércoles, 25 de enero de 2012

Un hermoso viaje por "Las ciudades del hombre"

Mucho tiempo he esperado para tener en mis manos Las ciudades del hombre (Llibros del Pexe), de Antonio Rivero Taravillo; una espera que se ha hecho más larga de lo deseado, pero bien que ha merecido la pena. Resulta difícil -como bien dice la contraportada- rechazar la invitación que nos ofrece el autor: un viaje sentimental por la memoria del viajero en el que se mezcla calles con libros y plazas con películas, ciudades de piedra y asfalto, y ciudades construidas por la imaginación. Una espléndida colección de estampas, que va desde las principales capitales europeas, pasando por el Mondoñedo de Cunqueiro hasta la esquizofrénica Ciudad de México y la fervorosa Buenos Aires. De parada obligada resultan las Islas Británicas con sus queridas Dublín, Belfast y Londres. Pero si tengo que elegir una de entre todas, me quedo con Innisfree. Esa pequeña arcadia que imaginó y plasmó John Ford en El hombre tranquilo y, como buen tesoro de los sueños, puedes pasearte cuando quieras por sus caminos, tomarte una pinta y fumar una pipa con el pequeño Michaleen Flynn, discutir con el grandullón Will Danaher y ver pasear en tándem a Sean Thornton con Mary Kate. ¡Qué bonito sería levantarte cada día en "Blanca Mañana"! Gracias a Antonio Rivero Taravillo es posible.

Antonio Rivero Taravillo, Las ciudades del hombre, Gijón, Llibros del Pexe, 1999.

domingo, 22 de enero de 2012

Carlos Pujol: In memoriam


Aprovecho esta plácida mañana de domingo para ordenar en mis anaqueles las revistas literarias. Me encuentro, en el número 7 de la revista Reloj de Arena, con unas traducciones del tristemente  fallecido Carlos Pujol sobre unos poemas de Stéphane Mallarmé, de los que dice:
Esta poesía de circunstancias -cumplidos galantes, versos de abanico, "distracciones de correos"- puede ser inimaginable en muchos poetas de gran talla, pero es muy propia de Mallarmé; el puro juego de la futilidad también deja ver sombras de melancolía, y se divierte tomando a broma lo que él mismo considera un oficio sagrado, que cuando se ejerce a modo de travesura o de rendibú tiene un aire muy cariñoso, entre desolado y burlón.
                                                                                                         C. P.


Lo primero que leí de Carlos Pujol fue la magnífica introducción de Crimen y castigo de Dostoievski: el libro con el que descubrí el placer de la lectura. Una buena edición de Planeta con traducción de Rafael Cansinos Assens. 


Sirva esta humilde entrada como homenaje.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Antología personal, de José Cereijo



Ayer recibí el último libro de José Cereijo, Antología personal (Polibea, 2011), con lo que mis anaqueles albergan su obra completa hasta la fecha. Debo darle las gracias a José por semejante regalo. Siempre es gratificante  volver a su lectura y más, si cabe, al tratarse de una selección propia (y muy acertada) de su obra. Reúne, pues, textos de todos sus libros: Límites (colección Melibea, 1994), Las trampas del tiempo (Hiperión, 1999), La amistad sileciosa de la luna (Pre-Textos, 2003), Apariencias (Renacimiento, 2005) y Música para sueños (Pre-Textos, 2007). Precisas e inteligentes son las palabras con las que nos lo presenta Enrique García-Máiquez en el prólogo y también en sus Rayos y truenos.
Por desgracia esta inmejorable Antología personal no se distribuirá en librerías. Les dejo el enlace de la editorial por si alguien, seguro que muchos, quiere adquirir esta joya: Editorial Polibea (Pedidos)

martes, 27 de septiembre de 2011

Tres buenos libros



Hace tiempo que no disfrutaba comprando libros en una librería de lance. Si la semana pasada abrí el apetito con la adquisición de Las confesiones de un bibliófago, de Jorge Ordaz  (además de que no me imagino un lugar más apropiado para comprar este libro), hoy he terminado de saciarme -al menos eso espero- con Punto y aparte (La Veleta), de Miguel d´Ors y con la antología Poesía inglesa del siglo veinte (Llibros del Pexe), edición de José Luis García Martín: dos libros que esperaba desde hace años que entrasen en mis anaqueles.  El precio me lo callo, no quiero propiciar envidias.



-Miguel d´Ors, Punto y aparte, Granada, Comares, col. La Veleta, 1992.
-Poesía inglesa del siglo veinte, ed. de José Luis García Martín, Gijón, Llibros del Pexe, 1993.
-Jorge Ordaz, las confesiones de un bibliófago, Madrid, Espasa-Calpe, 1989.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Teoría de la culpa, de Francisco Alba

Tengo pocos caprichos en cuestiones bibliófilas; uno de ellos era conseguir un ejemplar de Teoría de la culpa (1995), el primer poemario de Francisco Alba. Me ha costado muchos años obtenerlo y, gracias a la colaboración de un amigo, por fin forma parte de mis anaqueles.  A pocos poetas respeto tanto como a Francisco Alba y no comprendo el poco reconocimiento que tienen su escasa, pero, a la vez, enorme obra. A mi me parece unos de los poetas asturianos más lúcidos e inteligentes; aunque si habría que utilizar un calificativo para definir a este poeta, ese sería "sabio". Para ser un "primer libro" demuestra una madurez incontestable y un dominio del oficio sólido, combinando poemas de una intensidad solemne con otros de carácter lúdico. De los muchos poemas memorables, me quedo con el siguiente:


                                LA LONGITUD DE LA MUERTE

                                                             También los muertos morirán un día.
                                                                                                              Unamuno 
                                   
                           No habláis ya de mi ausencia como si fuera un
                                muerto.
                           Mi nombre ya no existe ni tampoco mi tumba.
                           (No hay timbales que retumben donde estoy
                           ni trompetas que puedan despertarme).
                           Rehacer sería más fácil el mundo con un soplo
                           que juntar en las manos lo que he sido.
                           Estoy más allá de la putrefacción
                           y de los símbolos. 

Francisco Alba, Teoría de la culpa, Oviedo, Colección Texu, 1995.
  

lunes, 27 de diciembre de 2010

De compras

Hoy ha sido un buen día de compras. Primero fui a la librería Trabe, que tristemente está de saldo por cierre, a por unos cuantos números de la desaparecida revista Reloj de Arena; algunos curiosos como el nº 24, en el que aparece un poema del profesor Emilio Martínez Mata. Luego, en la librería de viejo Don Quijote encuentro -¡por fin!- Toda la belleza del mundo de Jaroslav Seifert, además de La trinchera nostálgica: Escritores británicos en la Guerra Civil Española, de Ediciones Espuela de Plata, a casi la mitad de su precio. Después pasé por el estanco de la iglesia de San Juan a comprar tabaco de pipa: un paquete de Amphora rojo y una lata de Capstan mild. El propietario, muy atento, me dice que le ha llegado un lote de pipas Savinelli, de precio asequible; le compro una billiard forrada en piel, muy bonita  y que ahora estoy estrenando. Una vez en casa, me encuentro entre el correo una nota de aviso de llegada de un paquete: unos libros que encargué a la editorial Renacimiento. Salgo otra vez a la calle para ir a recogerlo a la estafeta, tengo ganas de tocarlos. Es un buen pedido: Feu de erratas de Abel Feu, tres poemarios de Javier Salvago (La destrucción o el humor, Los mejores años y Voverlo a intentar), la antología de rayas de Álvaro Salvador, dos ediciones bilingües de dos poetas ingleses (Samuel Taylor Coleridge y G. M. Hopkins) y, por último, un libro muy interesante de Arthur Machem, Anatomía del tabaco. En resumen, un buen día de compras que, viendo el dinero gastado,  espero que sea el último de estas navidades.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Antes que llegue la noche


Encuentro en una librería de viejo Antes que llegue la noche (Premio Ciudad de Barcelona 1985), de Juan Luis Panero. Me lo llevo pensando que es la primera edición, pero, sorprendentemente, es la segunda (publicada 11 meses después). Qué raro que un libro de poesía, de un autor actual, se reedite en tan poco espacio de tiempo. Algo poco frecuente, sí, pero no es de extrañar teniendo en cuenta la calidad del libro.

lunes, 23 de agosto de 2010

El "New Criticism" norteamericano


Me encanta comprar libros de segunda mano; sobre todo los que traen el Ex-libris del anterior propietario, o el sello de la librería donde fue adquirido, o alguna dedicatoria, o, simplemente, la fecha de la compra. Últimamente, en los libros que consigo en una librería de lance de Gijón, me encuentro con recortes de periódico de los años 70, siempre referidos al libro en sí. Debían pertenecer a un lector atento, al que agradezco su detalle. 


T. S. Eliot, Criticar al crítico, trad. de Manuel Rivas Corral, Madrid, Alianza, 1967.
Guillermo de Torre, "El New Criticism norteamericano", en ABC, 17-septiembre, 1970.

viernes, 20 de agosto de 2010

El hombre que fue jueves


Cada año adquiero menos libros en la Semana Negra; los puestos son más pobres en cada edición. En la de este verano, salvo unos ejemplares para regalar, sólo me compré El hombre que fue jueves de Chesterton, y por recomendación de un amigo, que me sugirió la edición de Júcar (traducción de Alfonso Reyes). Curiosamente, Renacimiento acaba de reeditar esta misma edición. No soy muy devoto de las novelas policiacas (con excepción de Conan Doyle) y por eso he demorado tanto la lectura de la que dicen es la novela más popular de Chesterton; autor que tampoco tenía el gusto de haber leído y que no podía permitir su ausencia en mis anaqueles. Y, por lo visto, no me he equivocado al elegir la obra para iniciarme en el peculiar autor inglés. Una novela policiaca, pero distinta a cualquier otra del género; intrigante y, a la vez, hermosamente paradójica; dinámica, pero con grandes dosis de pensamiento metafísico y existencialista; entretenida y alegórica a partes iguales; filosófica y sorprendente en cada línea. En definitiva, una obra que me ha deslumbrado y que, seguramente, no será la última de Chesterton que lea.

G. K. Chesterton, El hombre que fue jueves, traducción y prólogo de Alfonso Reyes, edición de Felipe Benítez Reyes, Madrid, Júcar, 1991. 

viernes, 6 de agosto de 2010

De profundis


Resulta maravillosa la última edición de bolsillo del De profundis, que recientemente ha reeditado Siruela. Sencillamente conmovedora es esta extensa carta de Oscar Wilde dirigida desde la cárcel de Reading a su amante lord Alfred Douglas. Toda la pena, la vergüenza y el desamor del genial irlandés en unas páginas enternecedoras; muy distintas a las otras Cartas a lord Alfred Douglas (edición de Luis Antonio de Villena) editadas por Tusquets. De entre los muchos pasajes interesantes, en los que obsevamos el corazón desangelado del autor, me quedo con estos dos:

"Que todas mis cosas bonitas hubieran de venderse: mis dibujos de Burne-Jones; mis dibujos de Whistler; mi Monticelli; mis Simeon Solomons; mis porcelanas;mi biblioteca con su colección de volúmenes dedicados de casi todos los poetas de mi tiempo, de Hugo a Whitman, de Swinburne a Mallarmé, de Morris a Verlaine; con sus ediciones bellamente encuadernadas de las obras de mi padre y de mi madre [...] Si tu padre no hubiera podido pedirme las cosas, tú, lo sé perfectamente, al menos de palabra te habrías mostrado muy apenado por la pérdida de mi entera biblioteca, pérdida irreparable para un hombre de letras."

"... y tenías mucho interés en obtener mi permiso para publicar extractos y selecciones de... ¿qué cartas? ¡Las cartas que yo te había escrito desde Holloway! ¡Las cartas que para ti deberían haber sido lo más sagrado y lo más secreto del mundo entero! [...] Si en tu corazón no había nada que clamase contra un sacrilegio tan grosero, podías haberte acordado al menos del soneto que escribiera quien con tanta pena y desprecio vio vender en Londres, en pública subasta las cartas de John Keats, y haber entendido al cabo el auténtico sentido de mis versos:
I think they love not Art
Who break the crystal of a poet´s heart
That small and sickly eyes may glare or gloat."



Oscar Wilde, De profundis, Madrid, Siruela, 2010.