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martes, 13 de julio de 2010

Dostoievski




Siempre me ha atraído el rostro de Dostoievski. ¿Qué se esconde tras esa tupida barba? ¿Qué pensamientos aguardan en esa mirada taciturna? Recuerdo la primera lectura que hice de Crimen y castigo cuando era alumno de bachiller. Me llevó, por lo menos, un par de meses. Estaba obsesionado, hasta tal punto que, al salir los sábados por la tarde, en La calleja la Ciega, al calor de unas pintas de cerveza negra y unas bocanadas de mis primeras pipas, era capaz, cuando llegaban los primeros síntomas de la ebriedad, de nombrar toda la lista de personajes de la novela. Señalaba a los distintos parroquianos y les asignaba un personaje; Raskolnikov, me lo reservaba para mí. Y resulta curioso que a día de hoy, después de unas copas de vino, de Baileys o de ginebra (ya he dejado la Guinness) me da -no sé por qué- por citar una larga lista de nombres rusos. Menos mal que esto me ocurre una vez al año.

Por cierto, el libro de Stefan Zweig sobre Dostoievski es muy bueno.



Stefan Zweig, Dostoiewski, Barcelona, Editorial Juventud, 1959.

martes, 15 de junio de 2010

Yo soy del "Buitre"




Ni Villa, ni Torres, ni Xavi, ni Silva, ni Fábregas... Nada de nada. Yo soy del "Buitre".


Mundial México 86. España-Dinamarca. Butragueño autor de cuatro goles: ahí queda eso.

sábado, 5 de junio de 2010

Con ilusión

A veces, por el correo electrónico te llegan regalos. Miguel Ángel Gómez me envió este, con toda su ilusión:


YA NADIE AHORA


Ida la juventud, muy lentamente,
su misteriosa música en tu oído.
El tiempo va fluyendo, y sus acordes
dañan al desterrado. Cae la noche.

Y no sabes qué hacer. Tan sólo buscas
como en los buenos tiempos, la palabra.
Qué habrá sido de ti. Quieres volver
a lugares de antes. Ya es tarde.

Porque el olvido avanza. Y tú adviertes
que un mundo de fantasmas es tu cuarto.
Ya nadie queda, incomprensiblemente.
El que tú has sido espera a quien no eres.


Lo que no sabe Miguel Ángel, es que a mí me hizo más ilusión recibirlo de lo que se imagina.


Miguel Ángel Gómez (Oviedo, 1980), ha sido finalista del Premio Dafne de Poesía y ha colaborado con las revistas Clarín y Es Tandoriu. Sus primeros versos vieron la luz en el volumen colectivo Soledades juntas (2005). Es autor de varios libros inéditos.

viernes, 7 de mayo de 2010

Recuerdo de Lampedusa

En Recuerdo de Lampedusa (1962), Francesco Orlando nos muestra, desde las experiencias compartidas, el retrato personal del autor del Gatopardo. Con una prosa delicada, el autor nos va desmigando el pensamiento del príncipe, así como sus hábitos y obsesiones. Según el joven discípulo, Lampedusa vivía como el aristócrata que era: se pasaba las mañanas de café en café y rebuscando por las librerías, a ver si pescaba algún librito interesante; por las tardes, se sentaba en su butaca preferida a leer o a conversar con su joven amigo. Orlando tuvo la suerte de ser recibido en el viejo edificio, donde vivía el príncipe. Allí conoció a un personaje entrañable, a la vez que un tanto excentrico. Sus gustos, sus manías, sus ideas políticas y, sobre todo, sus opiniones respecto a los autores universales son, en buena medida, un tanto extravagantes y personales, muy personales. Lampedusa tenía esa arrogancia y superioridad aristocrática que le hacía sentar cátedra, en cada uno de sus comentarios. En definitiva, un personaje totalmente seductor para cualquier joven que le guste la literatura. Y es que, a medida que se lee la prosa de Francesco Orlando, a uno le dan ganas de viajar en el tiempo, llegar a Palermo, ir al viejo edificio de Via Butera, y ser recibido por don Giuseppe Tomassi di Lampedusa.



Francesco Orlando, Recuerdo de Lampedusa, trad. Juan Antonio Méndez Borra, Valencia, Pre-Textos, 2006.