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martes, 23 de agosto de 2016

"La diferencia", de Javier Sánchez Menéndez



LA DIFERENCIA

La diferencia que existe entre el amigo y el enemigo se limita tan solo al término. Son todos iguales. Me gustaría escribirte una nota explicando estas cosas, pero soy incapaz.
   El firmamento es un destello inmenso que se abre a los ojos, como los cuadros de colores. Quieres saberlo todo y nada es permanente. 
   La diferencia entre vida y muerte es el confuso laberinto.

 Javier Sánchez Menéndez, Confuso laberinto, Sevilla, Renacimiento, 2015.

domingo, 7 de agosto de 2016

"Tarde de verano", de Gonzalo Gragera



TARDE DE VERANO

En la casa, la siesta
en la silla de mimbre el padre duerme.
Acoge la radio esa
canción, los diecisiete.

Abres los ojos, luz
que en tus negras pupilas te despierta.
En el dial, mientras tanto,
el himno de la adolescencia.

Bolígrafo en la mano,
firmas negocios con el tiempo:
le ofreces la nostalgia
y un par de simples versos.

En esta tarde de domingo,
lección has aprendido sin las aulas:
no pasaste tú por aquel tiempo,
era el tiempo quien, siempre, pasaba.

Gonzalo Gragera, La vida y algo más, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2015.

lunes, 29 de septiembre de 2014

El hipnotismo de Faulkner

Cada cierto tiempo vuelvo a Faulkner o, mejor dicho, recaigo en Faulkner. Vuelvo al sur, a la Yoknapatawpha enigmática, decadente y paradójica. Vuelvo a meterme en su enredadera: esa prosa extensa, profunda, kilométrica. Épica, patrimonio, amor, envidia, honor y muerte. Voces que se mezclan sin saber de dónde vienen ni a quienes corresponden, pero que te llevan a su antojo como si una fuerza hipnótica te hubiera poseído.



William Faulkner, ¡Absalón, Absalón!, trad. de Beatriz Florencia, Alianza, Madrid, 1971.

martes, 9 de septiembre de 2014

RLS

Como Jekyll y Hyde, Robert Louis Stevenson tenía dos caras: una débil, reflejada en su delicada y achacosa salud; otra, en cambio, fuerte que manifestaba en su imponente prosa. Con pocos libros he sentido la necesidad de prolongar su lectura para que no llegara el final, en un acto de rebeldía (a base de innumerables pausas) ante tal evidente destino. RLS ha sacado, en parte, el Hyde que llevo dentro.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Confesiones de un inglés comedor de opio.

Antes de que hubiese grupos de terapia.



Un recordatorio de mi anterior estado aún permanece: en mis sueños todavía no hay calma perfecta, el temido oleaje y la agitación de la tormenta no han amainado del todo, las legiones allí instaladas se van retirando, mas no todas han partido. Mis horas de sueño siguen siendo tumultuosas, y, como las puertas del Paraíso a nuestros primeros padres cuando se volvieron a mirar en la lejanía, todavía parecen (en el verso tremendo de Milton):

"With dreadful faces throng´d and fiery arms".

Thomas de Quincey, Confesiones de un inglés comedor de opio, ed. de Miguel Teruel, Cátedra, Madrid, 1997.

martes, 13 de mayo de 2014

La eternidad está siempre de moda, de Adolfo González



 LA ETERNIDAD ESTÁ SIEMPRE DE MODA


Desde hace siglos
la luna y este instante:
dos contemporáneos.



Adolfo González, La luna en la punta de la lengua, Pre-Textos, Valencia, 2014.

lunes, 5 de mayo de 2014

La era de los poetas menores se acerca

  

      La era de los poetas menores se acerca. Adiós 
Whitman, Dickinson, Frost. Bienvenidos aquellos
cuya fama jamás traspasará la frontera de vuestros
familiares cercanos, y tal vez un par de buenos amigos
congregados después de la cena ante una jarra de
áspero vino tinto... mientras los niños se caen de sueño
y se quejan del ruido que haces al revolver los cajones
buscando tus viejos poemas, temeroso de que tu
mujer los haya tirado a la basura después de la última
limpieza general.
    Está nevando, dice alguien que se ha asomado 
a la oscuridad de la noche, pero también él se vuelve
hacia ti mientras te preparas para leer, con gesto algo
teatral y las mejillas enrojecidas, ese largo y divagante
poema de amor cuya estrofa final (que desconoces) se
ha perdido sin remedio.

                                                 Sobre un poema de Aleksandar Ristovic


Charles Simic, El mundo no se acaba, ed. de Jordi Doce, Madrid, Vaso roto, 2013.

lunes, 21 de abril de 2014

Lectura de Semana Santa

Esa extraña sensación de regresar a un lugar después de muchos años, recuperar un hábito pasado, y, de pronto, tener la impresión de que apenas ha transcurrido el tiempo, de que todo sigue en el mismo sitio. Volver, como digo, al establecimiento donde uno pasaba las tardes de los sábados con un libro, un poco de tabaco y una pinta de cerveza. Entrar, como tantas otras veces, con la luz de un farol esperándote  a que te acomodes y empieces la lectura de los poemas de David Rosenmann-Taub. Algo, coincidiendo en Viernes Santo, muy adecuado.


GENETRIX

Acabo de morir: para la tierra
     soy un recién nacido. 
  
                          de David Rosenmann-Taub

David Rosenmann-Taub, El duelo de la luz (Antología de Cortejo y Epinicio), ed. de Álvaro Salvador y Erika Martínez, Valencia, Pre-Textos, 2014.                            



martes, 11 de marzo de 2014

Romper el silencio

Leo Cartas de cumpleaños, de Ted Hughes en la traducción de Luis Antonio de Villena. Creo que la palabra  "conmovedor" es la que mejor define este libro. Hughes apenas habló o emitió comentario público sobre el suicidio de Sylvia Plath. Hizo algo mejor: escribió este extenso volumen de poemas, sobre su relación con la autora de Ariel, a lo largo de su vida. Una lenta elegía, desgarradora e intensa; tanto o más como fue su matrimonio.



At your sixtieth birthday, in the cake´s glow,
Ariel sits on your Knuckle. 

                                    Ted Hughes


Ted Hughes, Cartas de cumpleaños, trad. de Luis Antonio de Villena, Barcelona, Lumen, 2013.

lunes, 1 de julio de 2013

Novelas de verano

Todos los veranos me pongo con una novela de esas que, por su volumen, parece un ladrillo macizo. Como prefiero la literatura breve y no soy un buen lector de novelas, éstas, aparentemente indigestas,  las reservo para las vacaciones por eso del tiempo libre y demás. Este año he escogido como atracón la obra más popular de Foster Wallace: espero que la broma no se haga pesada.

jueves, 19 de julio de 2012

Ulises

Termino la lectura del Ulises de James Joyce. 900 páginas de buena prosa. Siento que he cumplido como lector.


James Joyce, Ulises, trad. de J. M. Valverde, Barcelona, Lumen, 1976.

martes, 10 de julio de 2012

Un centro fugitivo, de Álvaro Valverde

Ayer por la noche terminé la lectura de Un centro fugitivo (La Isla de Siltolá, 2012); antología que recoge 25 años de la poesía de Álvaro Valverde, un poeta al que, incomprensiblemente, tenía desatendido. Y lo hice con la mejor compañía posible: una copa de oporto, una pipa y un buen tabaco inglés. Una vez leído el prólogo de Jordi Doce (siempre perfecto en estos menesteres), entiendo la persistencia de varios amigos en que leyera la poesía de Valverde, pues sería de mi agrado. No les ha faltado razón. La elegancia de sus versos (tal vez aprendida de la escuela inglesa), la emoción contenida, la solemnidad encubierta en cierta superficialidad y un universo temático, por no decir del gusto literario, ha terminado por cautivarme. Aunque el conjunto mantiene un buen equilibrio en el nivel, el paso de los años ha ido mejorando ligeramente los poemas, siendo, los de los últimos libros, los más certeros. Mención especial merecen los inéditos que cierran el volumen y que sirven de aperitivo para la próxima entrega, que espero tenga salida bien pronto porque me ha dejado con apetito.
Les dejo uno de los poemas memorables:



MR. T. S. ELIOT, RUSSELL SQUARE

                                                    "¿qué haremos nunca?"
                                                                                        T. S. E.

Ejerza el simulacro
(hábil y hasta ordenadamente).

Anude la corbata, alise la camisa,
ponga perfume en el cuello, guarde el tabaco,
tome la cartera y el sombrero,
incluso dé un beso al salir, según costumbre.

El ritual observa unas leyes precisas,
conocidas maneras aprendidas de antiguo.

Por el camino, olores que me devuelvan
establecidos vínculos.

En la boca el sabor
de dulcísima noche anegada en oporto.

Mientras en calles vacías mi paso torna eco,
¿dónde el poema alucinado
que urdí de madrugada?,
¿dónde la vida aquella
de lecturas y mapas
sin que asistiera culpa u orgullo o desolación,
dónde tus sienes azules como ánforas
y el asidero rubio de cabellos de humo?

Ya no hay rictus, máscara, ni escenario capaz.
Desde esta ventana de Lloyd se ve la muerte.

Álvaro Valverde, Un centro fugitivo, pról. de Jordi Doce, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2012.   

miércoles, 16 de mayo de 2012

VACÍO, de Ana Vega

Las pastillas sobre la mesa. El vaso junto a la botella de whisky. Un solo pensamiento en la cabeza. La última escena de una película, tras los títulos de crédito, dos palabras: THE END.



Ana Vega, Llanquihue, Madrid, Huerga y Fierro, 2012.

sábado, 17 de marzo de 2012

El regreso de Fernando López de Artieta

Con la reciente publicación de Grosso modo (La Isla de Siltolá, 2011) regresa Fernando López de Artieta: uno de los poetas más descarados y enigmáticos que pululan por la escena literaria. Desde de Jugar en serio (Visor, 2004) no publicaba un poemario, salvo el cuaderno Despedida de soltero (2008) y distintas apariciones en diversas antologías. Un silencio de varios años que resulta contradictorio ante su gran desfachatez. Y es que este poeta de apellido aristocrático es todo un misterio: no se deja ver en los círculos literarios, nadie sabría decir que aspecto tiene; es como un Dorian Gray que se esconde en los tugurios de peor reputación.  Me imagino que todo esto se debe a que su alter ego Jaime García-Máiquez lo habrá tenido encerrado por algún sótano del Museo del Prado: como buena pieza que está hecho. Por tanto, los lectores que disfrutamos con sus versos, tendremos que agradecer al bueno de Jaime García-Máiquez (autor de un libro maravilloso, Otro cantar, Pre-Textos, 2007) que haya liberado de su cautiverio (ya que suelto es un peligro) al dandy más indecoroso de Malasaña.  Pero, ¿quién es Fernando López de Artieta? Pues de esta guisa se presenta:

                 Fernando López de Artieta
                 nació en el Madrid bohemio
                 de un veinticinco de julio
                 del año mil novecientos
                 ochenta y seis. Terminó
                 la carrera de arquitecto,
                 y aunque ahora sepa hacer
                 un chalet o un rascacielos
                 no puede comprarse un zulo
                 porque no tiene dineros:
                 en un mundo que se expande
                 por el ignoto universo
                 hay gente a la que le falta
                 para vivir quince metros.
                 Pues en fin, este muchacho, 
                 este ínclito poeto,
                 que tiene fama de dandy
                 en los más turbios baretos
                 de Malasaña, y de loco
                 visionario de proyectos,
                 da la cara una vez más,
                 otra vez se lanza al ruedo
                 del mundillo literario
                 con este libro de versos...
                 para que buenos amigos 
                 no le achaquen sus silencios
                 y se rían de las rimas
                 de su donoso talento,
                 y los enemigos puedan
                 incriminarlo de nuevo
                 por sus obsesiones frívolas
                 y famosos devaneos.
                 Pues para todos los gustos
                 y disgustos, os presento
                 sin más necias dilaciones
                 ni más preámbulos hueros
                 este libro grosso modo
                 que aquí tenéis. Todo vuestro.

Fernando López de Artieta, Grosso modo, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2011. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Tres seguidillas de Juan Antonio González Romano

IMITACIÓN DE CATULO

Déjame que te bese
mil veces más
y que cuando termine
vuelva a empezar.
   Pero te advierto:
siempre pierdo la cuenta
cuando te beso.


          *

Esta tarde aburrida
del mes de marzo,
no sé de qué escribir,
mejor me callo.
    Con mi silencio
he compuesto una nada
de siete versos.

           *

Como el maestro Berceo
me apañaría
con un vaso de vino
por mi poesía.
     Son tiempos malos:
no hay ningún tabernero
que acepte el trato.

                  de Señales de vida


Juan Antonio González Romano, Señales de vida, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2009.

domingo, 29 de enero de 2012

Las lecciones de magia de Pelayo Fueyo

Concebir la poesía como un espejo formante y como un cuadro deformante; o, si acaso, como un cuadro que va diluyendo la expresión del rostro hasta convertirse en la falsilla del espejo, que es lo saben los lectores de nosotros.

*
Hay una forma de "democracia" en la poesía, que consiste en respetar a todo poeta, por muy distinta de la nuestra que fuera su visión del mundo, si es que goza de un estilo propio.

*
Cuando escribimos poesía tratamos, bajo cualquier pretexto humano, recrear nuestra personalidad en relación a las cosas del mundo, a fin de crear un canon intemporal que lleve nuestro nombre como referencia.

*
La lectura esencial de todos mis poemas no revela la figura de lo que he sido, sino de lo que debí ser.

*
No es que el tema favorito para los poetas sea el amor de forma directa, sino que todos los objetos poéticos están en armonía metafísica con un amor por todo lo humano.

*
Todo poema, aunque su tema exponga la tristeza de su autor, produce, no obstante, el placer de ser representación de una realidad personificada.


Pelayo Fueyo, Lección de Magia, Oviedo, Eikasia, 2005.

miércoles, 25 de enero de 2012

Un hermoso viaje por "Las ciudades del hombre"

Mucho tiempo he esperado para tener en mis manos Las ciudades del hombre (Llibros del Pexe), de Antonio Rivero Taravillo; una espera que se ha hecho más larga de lo deseado, pero bien que ha merecido la pena. Resulta difícil -como bien dice la contraportada- rechazar la invitación que nos ofrece el autor: un viaje sentimental por la memoria del viajero en el que se mezcla calles con libros y plazas con películas, ciudades de piedra y asfalto, y ciudades construidas por la imaginación. Una espléndida colección de estampas, que va desde las principales capitales europeas, pasando por el Mondoñedo de Cunqueiro hasta la esquizofrénica Ciudad de México y la fervorosa Buenos Aires. De parada obligada resultan las Islas Británicas con sus queridas Dublín, Belfast y Londres. Pero si tengo que elegir una de entre todas, me quedo con Innisfree. Esa pequeña arcadia que imaginó y plasmó John Ford en El hombre tranquilo y, como buen tesoro de los sueños, puedes pasearte cuando quieras por sus caminos, tomarte una pinta y fumar una pipa con el pequeño Michaleen Flynn, discutir con el grandullón Will Danaher y ver pasear en tándem a Sean Thornton con Mary Kate. ¡Qué bonito sería levantarte cada día en "Blanca Mañana"! Gracias a Antonio Rivero Taravillo es posible.

Antonio Rivero Taravillo, Las ciudades del hombre, Gijón, Llibros del Pexe, 1999.

domingo, 15 de enero de 2012

"Escogiendo un lector", de Ted Kooser

A sugerencia de "gatoflauta":

ESCOGIENDO UN LECTOR

En primer lugar, me gustaría que fuera guapa,
y que caminara cuidadosamente sobre mi poesía
en el momento más solitario de la tarde,
su cabello por el cuello húmedo todavía
de lavárselo. Debería llevar puesto
un impermeable, uno viejo, sucio
por no tener bastante dinero para llevarlo al tinte.
Sacará las gafas, y allí,
en la librería, hojeará
mis poemas, luego pondrá el libro
en la estantería. Y se dirá a sí misma:
"Por este precio, puedo llevar
mi impermeable a la tintorería". Y lo hará.


                                       Ted Kooser
                                       Traducción de Hilario Barrero


Hilario Barrero, Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2011.

viernes, 13 de enero de 2012

LENGUA DE MADERA: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Una vez terminada la lectura de Lengua de madera (La isla de Siltolá), de Hilario Barrero, dan ganas de volver a las primeras páginas y empezar de nuevo. Porque no hay poema en esta antología de poesía breve en lengua inglesa (de 300 páginas) que no sea un descubrimiento, un fugaz chispazo de buena poesía. A través de la selección podemos aprender dos cosas del autor: primero, que es un lector paciente y perseverante, ya que se nota que le ha llevado un largo tiempo de trabajo: sobre la recopilación, prácticamente no falta autor de renombre, y la traducción, estando sujeta al original, no está encorsetada; y, segundo, posiblemente estamos ante uno de los mejores conocedores de la poesía norteamericana contemporánea, que es el grueso del volumen. Muchos son los poemas a destacar, pero me decido por un bonito fogonazo de Jack Gilbert:

EN DESPRESTIGIO DE LA POESÍA

Cuando al rey de Siam no le gustaba un cortesano
le regalaba un hermoso elefante blanco.
La milagrosa bestia merecía tal ritual
que cuidarla correctamente significaba la ruina.
Pero cuidarla incorrectamente era peor.
Y parece que el regalo no se podía rechazar.

                                               trad. de Hilario Barrero


Hilario Barrero, Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés, Sevilla, La Isla de Siltolá, 2011.

martes, 3 de enero de 2012

TODAS LAS TRIVIALIDADES, de Logan Pearsall Smith



La infatigable búsqueda de una perfección inalcanzable (incluso aunque no sea más que aporrear las teclas de un viejo piano) es lo único que le da sentido a nuestra vida en este planeta.
*
La prueba por una vocación es el amor por la rutina que comporta.
*
Las musas son vírgenes vengativas, que se vengan, inexorablemente, de aquellos que se cansan de sus encantos.
*
El gran arte de la escritura consiste en hacer a las personas reales ante sí mismas mediante las palabras.
*
El estilo es una varita mágica: todo lo que toca lo convierte en oro.
*
Las palabras de los poetas tienen alas: ellos suben flotando sobre ellas las escaleras de los palacios.
*
Los buenos escritores deberían buscarle los cinco pies al gato juntos y, sentados los unos al lado de los otros, como amistosos simios, despiojar mutuamente su prosa.
*
La idea de ganar dinero con un libro de gran éxito popular y luego retirarse con los beneficios a escribir literatura seria, ésa es una de las trampas más habituales que el diablo tiende a los escritores.


Logan Pearsall Smith, Todas las trivialidades, trad. de Héctor Blanco, Oviedo, Trabe, 2010.