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domingo, 29 de enero de 2012

Las lecciones de magia de Pelayo Fueyo

Concebir la poesía como un espejo formante y como un cuadro deformante; o, si acaso, como un cuadro que va diluyendo la expresión del rostro hasta convertirse en la falsilla del espejo, que es lo saben los lectores de nosotros.

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Hay una forma de "democracia" en la poesía, que consiste en respetar a todo poeta, por muy distinta de la nuestra que fuera su visión del mundo, si es que goza de un estilo propio.

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Cuando escribimos poesía tratamos, bajo cualquier pretexto humano, recrear nuestra personalidad en relación a las cosas del mundo, a fin de crear un canon intemporal que lleve nuestro nombre como referencia.

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La lectura esencial de todos mis poemas no revela la figura de lo que he sido, sino de lo que debí ser.

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No es que el tema favorito para los poetas sea el amor de forma directa, sino que todos los objetos poéticos están en armonía metafísica con un amor por todo lo humano.

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Todo poema, aunque su tema exponga la tristeza de su autor, produce, no obstante, el placer de ser representación de una realidad personificada.


Pelayo Fueyo, Lección de Magia, Oviedo, Eikasia, 2005.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Entrevista a Pelayo Fueyo en La Voz de Asturias

 Pelayo Fueyo, en un parque gijonés. Armando Álvarez.

Les enlazo con la entrevista a Pelayo Fueyo que aparece en la edición digital de La Voz de Asturias

jueves, 3 de noviembre de 2011

Presentación de EL CIELO DE LAS COSAS, de Pelayo Fueyo




Hoy jueves, 3 de noviembre, a las 19:00 horas, en el Club de Prensa de La Nueva España, se presenta el último libro de Pelayo Fueyo, El cielo de las cosas (Krk, col. Mala Letra), posiblemente -como bien dice José Luis Piquero- el mejor poeta asturiano del momento. Intervendrán, además del autor, Miguel Alarcos, profesor de la Universidad de Oviedo; Álvaro Ruiz de la Peña, miembro del Consejo editorial de la colección de poesía "Mala Letra", y César Inclán, de Krk Ediciones.

jueves, 6 de mayo de 2010

Recital de Pelayo Fueyo

Hoy, en Oviedo, en el Clan Art (c/ Argüelles. Frente al teatro Campoamor), a las 22:00, Pelayo Fueyo ofrecerá un recital para inaugurar este nuevo local, que pretende convertirse en un punto de encuentro de artistas asturianos. Desde aquí, animo a todos a presenciar dicho acto que merece la pena.
Me imagino que Pelayo leerá poemas de sus libros más recientes. De todas formas, los que le conocemos, ya sabemos que siempre consigue emocionar al público con un poema de su primer libro:

LA DAMA EN EL ESPEJO

Violaré el territorio de la rosa
que has olido, la rosa
que refleja tu ausencia en el espejo.
Jamás podrás ser mía; con mi dedo
dibujaré la flor de tu silueta
y dejaré mis huellas en el vidrio.
Así, ya sin tu cuerpo,
tu reflejo y tu ausencia en esa rosa,
grabaré mi deseo.
Mas, quién sabe
si volverás aquí para ignorarme,
desdeñando el reflejo y mi grabado
al saber que no espero ya tu cuerpo;
o si, en cambio, querrás tocar la rosa
y añadir ese tacto a mi silueta
cuando la flor no tenga ya sentido,
cuando seas ausencia de ti misma,
y tu presencia estorbe mi deseo.

de Memoria de un espejo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Gracias, Pelayo



Va a hacer un año de la publicación de la Poesía completa de Pelayo Fueyo, sin duda uno de los mejores poetas asturianos de los últimos veinte años. Apenas, en este tiempo, he podido coincidir con él para comentar los poemas del libro inédito que incluye el volumen y, sobre todo, de agradecerle el hecho de que me dedicara un poema. Algo que espero devolverle pronto.

LA LUNA

a José Luis Sevillano

Sentado en el jardín, contemplando la luna,
me evado de las tópicas discusiones caseras.
Enciendo un cigarrillo. El humo se disuelve
formando una aureola que somete al planeta.
¡Ah, cuántos viejos versos ignorando el vacío
de ese centro inmutable al llanto adolescente!
Sentado en el jardín, oigo voces de mando
que parecen venidas de un teatro mundano.
Iré adentro, sumiso, como un muñeco insomne,
¿pero cómo encerrar a la luna en mi cuarto?

de La danza del ocioso

Pelayo Fueyo, Poesía completa, Valencia, Pre-Textos, 2008.

viernes, 30 de octubre de 2009

Recomendaciones II

Ayer por la tarde un amigo mío, colega de versos, después de leer mi entrada "Recomendaciones" me envió un e-mail llamándome mentiroso. Decía que yo siempre ando recomendando los mismos autores: que si Wilde por aquí, Housman por acá, Eliot por allá. Que si me pongo pesado con Cereijo, lo mismo que con Martínez Mesanza y no menos con Wolfe, ... que si no callo la boca con el "triunvirato asturiano" de Almuzara, Fueyo y Piquero... y qué decir de los Panero: Juan Luis y Leopoldo (padre, claro), que parece que ya formo parte de la familia. En definitiva: que soy un pesado. Y es verdad, estos nombres son dignos de recomendar a cualquiera; siempre y cuando el cualquiera tenga un mínimo de gusto literario. Por ejemplo, si estos nombres se los citas a unos anónimos redactores de un blog de crítica literaria -de cuyo nombre no es que no quiera acordarme es que sencillamente no me acuerdo- que pulula por la red, seguro que son incapaces de ver la grandiosidad que hay tras los versos de estos insignes apellidos. Y es que, a veces, la mediocridad ciega, y mucho.

Esto me recuerda que hace años -creo que unos cinco- Sofía Castañón me pidió que recomendara tres libros en su programa "Señalados". Para ser políticamente correcto, recomendé un libro por género. Pic-nic, de Arrabal; Cuentos, de Oscar Wilde y Autopsia, de José Luis Piquero. A día de hoy, los seguiría recomendando; e incluso añadiría El fin de semana perdido -del que daré cuenta otro día-, en el que Piquero completa su magnífica Autopsia.

A continuación ofrezco, sin que valga de precedente, una lista de la que para mí es la mejor obra de los autores antes citados:



-Oscar Wilde, La importancia de llamarse Ernesto, trad. de Luis Antonio de Villena, Madrid, Visor,1995.
-A.E. Housman, A un joven atleta muerto, trad. de Juan Bonilla, Valencia, Pre-Textos, 1995.
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T. S. Eliot, Cuatro cuartetos, trad. de José María Valverde, Madrid, Alianza, 1999.
-José Cereijo, Las trampas del tiempo, Madrid, Hiperión, 1999.
-Julio Martínez Mesanza, Europa, Sevilla, Renacimiento, 1986.
-Roger Wolfe, Días sin pan, Sevilla, Renacimiento, 2007.
-Javier Almuzara, Constantes vitales, Madrid, Visor, 2004.
-Pelayo fueyo, Parábola del desertor, Madrid, Hiperión, 1997.
-José Luis Piquero, Monstruos perfectos, Sevilla, Renacimiento, 1997.
-Leopoldo Panero, Escrito a cada instante, Granada, Comares, 2007.
-Juan Luis Panero, Juegos para aplazar la muerte, Sevilla, Renacimiento, 1984.


martes, 23 de junio de 2009

10 años de poesía

Después de mucho tiempo, al fin me hago con La generación del 99, fantástica antología, de poesía española contemporánea, realizada por José Luis García Martín. Han sido muchas las veces que he sacado este libro de la biblioteca "Ramón Pérez de Ayala", para adentrarme en una de las generaciones poéticas más interesantes. Lo curioso es que estos días sale a la luz otra antología de García Martín: Por partida doble. Poesía asturiana actual. En este volumen, Martín recoge a diez poetas asturianos, de los cuales, tres de ellos figuran en La generación del 99: Pelayo Fueyo, Javier Almuzara y Martín López-Vega. Poetas ya consolidados, no sólo en el panorama regional sino que forman parte del ámbito nacional. Los tres poetas han publicado en las mejores editoriales del país: Visor, Hiperión, Pre-textos, Renacimiento y DVD; afianzando a la poesía asturiana como una de las más interesantes y destacadas de los círculos nacionales. No se equivocó García Martín en su momento.

Cabe destacar, de las dos antologías, el paso del tiempo que se muestra en los retratos de los autores. Un Almuzara jovenzuelo, con unas gafas que habrán pasado a mejor vida y de las cuales el autor seguro que no quiere acordarse, se tranforma en poeta hecho y derecho luciendo sombrero. De Pelayo Fueyo no se puede decir lo mismo. Un Pelayo que parece haber hecho un pacto con el diablo, ya que los años no pasan por su rostro. De enigmática mirada, Fueyo se nos muestra pegado a su compañero infatigable: su cigarrillo.


Bueno, un librito más para mis "Anaqueles polvorientos". Uno de esos que no se pueden dejar escapar.